martes, 20 de marzo de 2012

GAVILÁN AMARILLO

Viviendas a la venta en Lincoyán ente Las Heras y Rozas
Desde hace un buen tiempo que la escala barrial de la ciudad de Concepción ha estado en peligro. La falta de protección de ciertos barrios por parte del municipio y de la nula inclusión en los planes reguladores para ser consideradas como zonas típicas o parte de la formación de circuitos patrimoniales ha sido determinante en el desmedro de este tipo de zonas. Un ejemplo claro de esto es el barrio que rodea al Cerro Amarillo. La siguiente nota pretende exponer de forma breve la historia del Cerro Amarillo y el importante rol que ha tenido dentro de la historia de la ciudad y en la conformación del barrio que lo rodea, barrio que está en peligro de extinción por las razones previamente mencionadas.

Plano de la Batalla de Gavilán, fuente Wikimedia Commons
El Cerro Amarillo históricamente surgió como una solución por parte de la municipalidad para renovar el sector, luego del trazado de calles que dividieron el histórico Cerro Gavilán, un cerro que marcaba un límite en la ciudad de Concepción y que en 1817 fue protagonista de una batalla entre patriotas y realistas (ver mapa). El antiguo Cerro Gavilán posee tal nombre porque supuestamente pertenecía a la señora Josefina Gavilán, antigua vecina contemporánea al terremoto de mayo de 1751, el cual ocasionó eltraslado desde Penco al Valle de la Mocha. Ella, obsequia el cerro y otraspropiedades a la recién trasladada ciudad.

La primera intervención en el cerro se llevo a cabo tras la apertura de la actual calle Castellón, (en esos tiempos Galvarino), luego Angol y Lincoyán, (la última conocida previamente como Santo Domingo) y finalmente la apertura de las calles Caupolicán y Rengo, siendo esta la más importante, puesto que era la calle por donde pasaba el antiguo tranvía a Talcahuano, de hecho aún quedan restos de la línea del tranvía en Caupolicán esquina Las Heras. Una parte del cerro, (entre Caupolicán y Aníbal Pinto), fue ocupada por el Castillo Zulaica, imponente construcción de la cual sólo queda una parte hacia Heras. Con el pasar del tiempo se instala la fábrica de fideos Vivaldi la cual se transforma en los 80s en el Centro Comercial Gignegroantesco. Como dato anecdótico, en la esquina de Heras con Caupolicán de esa manzana se encontraba el patíbulo, el lugar donde se realizaban las ejecuciones de prisioneros. René Louvel en su libro “Crónicas y Semblanzas de Concepción”, nos habla de la famosa ejecución de doña Carmen Pino en 1848 y también sabemos que en este patíbulo, muchos años antes, fueron ejecutados un grupo de esclavos africanos que fueron acusados de asesinato. Sus cuerpos fueron arrojados a una laguna que fue denominada con el pasar del tiempo como Laguna de los Negros y pasó a ser el receptáculo de los cuerpos de los ejecutados. La laguna fue rellenada y se encontraría en lo que hoy en día es Manuel Rodríguez con Aníbal Pinto y Caupolicán. Volviendo a esa manzana, la esquina del patíbulo pasó a ser propiedad de Francisco Capurro, quien vende ese terreno en algún momento y el nuevo dueño construye el imponente edificio de departamentos que aún existe en esa esquina.

Restos de los rieles del antiguo tranvía a Talcahuano
encontrados en la esquina de Las Heras
con Rengo, enero 2012

Estado actual de lo que queda del Castillo Zulaica,
(Instituto Sopena, ex Universidad Obrera)
La manzana de enfrente, que hoy en día es ocupada por la Escuela República Argentina hacia Rozas y el Liceo Martínez de Rozas hacia Caupolicán, ya hacia fines de siglo XIX tenía connotación educacional, se encontraba la Escuela Normal de Preceptoras.
La idea de instalar escuelas normales se remonta al gobierno de Manuel Bulnes y en 1875 se abre la primera en Concepción. El gran edificio que albergó a esta escuela, del cual hoy en día sólo existen las ruinas de su escalera de acceso, fue inaugurado durante la administración del presidente José Manuel Balmaceda. Este edificio sufrió daños significativos en el terremoto de 1939 y fue el terremoto de 1960 el que terminó por destruirlo. Posterior al sismo, se instalan los nuevos colegios previamente mencionados. En la esquina de Heras con Caupolicán de esa manzana se encuentra el monolito que recuerda al Mártir Manuel Vilches, capitán de la Tercera Compañía de Bomberos de la ciudad que falleció en ese sitio el 28 de noviembre de 1937.

Escuela Normal de Preceptoras hacia inicios del siglo XX
Fotografía Colección Alejandro Mihovilovic,
publicada en octubre del 2000 en Diario El Sur
Estado actual de la escalera de la Escuela Normal

Hacia el año 2000 corría el rumor de que se declararía monumento nacional el Cerro Amarillo y la escalera de la Escuela Normal. Nada de esto fue cierto y la escalera esta cada día peor, es una ruina llena de basura, escombros, usada como urinal e incluso se han hecho fogatas. Hace unos 10 años aún quedaban piezas de las barandas y balaustres, ya casi nada queda. Una irresponsabilidad del municipio.
Es así que el otrora Cerro Gavilán pasó a ser una serie de montículos en la ciudad con diferentes usos, pero hacia la esquina de Rengo con Rozas, quedaba un cuarto de cuadra vacío el cual se transformó en un reducto de delincuentes y basura. Debido a esto, el alcalde Zenón Urrutia Mnazano, en sesión del 1° de agosto de 1930, decide la renovación del Cerro Amarillo aceptando propuestas por una suma de $94.000. El proyecto tuvo que esperar un tiempo y fue en la gestión del alcalde José del Carmen Soto que se terminó el trabajo de hermoseamiento del cerro que finalmente fue entregado en 1933. Cabe destacar el trabajo paisajístico del cerro con als especies vegetales incluidas desde palmas chilenas a sendas jardineras floridas además de la inclusión de numerosas estatuas con motivos clásicas. Una placa ubicada en la pileta del acceso nos recuerda el Combate de Gavilán y muy poco queda de esto, incluso unos sapos de bronce que eran parte de la pileta, hoy en desuso, ya no están y su paradero es desconocido. Por calle Rozas, justo al lado de la ladera del cerro, se construyeron viviendas a cargo del francés Valery Trottreau de las cuales creemos que aún quedan algunos esbozos.

Cerro Amarillo previo al trabajo paisajístico, c.1930,
Fotografía extraída del libro "Concepción de Antaño",
 Armando Cartes / Alejandro Mihovilovic, octubre 2011,
Publicaciones Diario El Sur

Cerro Amarillo hacia 1937.
Nótese el cableado del tranvía en Rengo,
Fotografía publicada en revista Urbanismo y Arquitectura, n°8, 1937
Cortesía Osvaldo Cáceres
Vista desde el Cerro Amarillo en dirección al Río Bíobío, c.1935
Nótese la chimenea de la Fábrica de Paños y la
imponente Iglesia San Ignacio.
Fotografía publicada en Revista ZIG ZAG, n° 1767, 11-2-1939
Vista del Cerro Amarillo, fines década 1950.
Autor desconocido.
Rozas en dirección al Cerro Amarillo, fines década 1950.
Autor desconocido
Vale mencionar otros puntos de importancia aledaños, por Rengo hacia Los Carrera estaba el famoso Teatro Rex, posteriormente llamado Ópera, luego pista de patinaje y que actualmente es la Vega El Esfuerzo, el edificio, uno de los primeros ejemplos de arquitectura moderna en la ciudad, data de 1938 y fue proyectado por Eduardo Enríquez del P (http://concehistorico.blogspot.com/2008/04/panormicas.html). En Rengo esquina de Rozas se encontraba la Panadería Souyet (http://concehistorico.blogspot.com/2011/08/normal-0-21-false-false-false-es-cl-x.html).
Hacia mediados de los ‘90s comienzan las demoliciones masivas de conjuntos, por ejemplo, en Rengo esquina de Rozas se demuele un conjunto de viviendas neoclásicas de un nivel para construir el edificio que actualmente existe. Ese edificio fue el primer elemento que ensució la imagen del sector, sector que comenzó a perder el carácter pintoresco cuando se reemplaza el adoquín por pavimento en algunos tramos de ciertas calles. El barrio que rodea al Cerro Amarillo posee fuertes potencialidades para ser considerado zona típica. Tenemos edficios que pueden ser reutilizados como el ex Teatro Rex, y las mismas viviendas, que son un reflejo de la historia arquitectónica de la ciudad de Concepción. Si bien el terremoto del 27 de febrero del 2010 borró numerosas casas del sector, otras se mantienen, y nos referimos principalmente a viviendas de adobe, neoclásicas y modernas. La conectividad hacia otros puntos de interés es igual otro plus del sector,a recientemente renovada Plaza Cruz o el sector que rodea la Avenida Manuel Rodriguez.

Viviendas históricas que rodean al Cerro Amarillo,
Muchas de estas sufrieron daños en el terremoto del
27 de febrero de 2010, en especial hacia Lincoyán
La última fotografía muestra la casa de la primer foto
antes del terremoto.

Lamentablemente, jamás se han pensado estas cosas, jamás se ha visto esta parte de la ciudad como una potencial zona típica. La creciente inclusión de edificios en altura ha arruinado cada vez más el carácter del sector y de alguna forma si se llegase a concretar una zona típica o circuito patrimonial, la idea tendrá que lidiar con estas torres. En cualquier caso, un atractivo desafío urbano/arquitectónico.
Construcción del Edificio Cerro Amarillo, un edificio de
departamentos de proporciones ridículas y que descaradamente
lleva el nombre del cerro. Se instaló en el antiguo solar
de la panadería Souyet. Fotografía extraída del desagradable
foro Skyscrapercity.com, un foro donde se celebran este
tipo de edificaciones.
Esperamos un futuro próspero para el sector y no ver más la primera imagen…

Originalmente iba a incluir numerosas fotografías de los senderos y especies del Cerro Amarillo. No lo haré, dejo la invitación a que lo visiten y se sorprendan con este oasis dentro de la ciudad de Concepción y a la vez vean el daño en la imagen del lugar que se genera con edificios como el previamente expuesto y del abandono por parte del municipio en el sector en cuanto a las viviendas o la misma escalera de la Escuela Normal de Preceptoras. 
TEXTO Y FOTOGRAFÍAS DE LUIS DARMENDRAIL SALVO, EXCEPCIONES MARCADAS  

jueves, 23 de febrero de 2012

MERCADO CENTRAL

Mercado Central hacia inicios de la década de 1960
Con respecto al artículo publicado el día 23 de febrero del presente en el diario El Sur, artículo que expone la situación del Mercado Central, debo opinar que tiene sus altos y bajos. Si bien se agradece la inclusión de una opinión como la del Sr. Antonio Zelada donde se muestra una visión propositiva en vista a generar soluciones al problema del Mercado, además de un punteo respecto a opiniones y perspectivas, por otro lado es un tanto pesimista.  

En primer lugar objeto lo apresurado de emitir juicios sobre lo que debiera existir ahí, el mercado central posee una modalidad comercial propia, una vida propia y una identidad que no me atrevería a sacrificar y reemplazar por otro tipo de comercio. Tal vez incluir recintos como decía el Sr. Baeriswyl pero al mismo tiempo considerar lo existente como parte del patrimonio comercial  penquista. En segundo lugar me referiré a un problema macro, que se escapa de la manzana misma en debate. Es un hecho que ese sector de la ciudad se encuentra deteriorado, con graves problemas de seguridad, y que esa manzana en particular es perceptualmente insegura, pero a ver, veamos los orígenes. ¿Acaso las políticas municipales y de renovación urbana han apuntado a mejorar ese sector?, y no me refiero exclusivamente al mercado, sino a los ejes Freire, Maipú y Los Carrera, históricamente han sido zonas “apartadas” de la ciudad y las políticas de renovación han tendido a concentrarse en otros sectores.

¿Quién autoriza locales de tragamonedas o comercio ambulante?, además, hay que reconocer que todos los esfuerzos se han concentrado en Barros Arana, veamos los retoques al Paseo y el adefesio de la “Tulipas”. Tuvimos que esperar a que un foráneo y desproporcionado Mall llegase a instalar “El nuevo centro de Concepción”, bastante irónico ¿no?, teniendo numerosos lugares con vocación urbana y potencialidades… como el mercado mismo. 

jueves, 16 de febrero de 2012

IN MEMORIAM

Ya hemos expuesto en este blog entradas que apuntan a dos grandes temáticas, en primer lugar, la importancia de la arquitectura moderna en la ciudad de Concepción, especialmente luego del terremoto del 24 de enero de 1939, la relevancia que este movimiento tuvo en la formación de la imagen ciudad y en generar una morfología homogénea reconocible a la vista y que trascendió por décadas. El otro tema que se ha expuesto es la demolición incesante en esta ciudad. Progreso no quiere decir destrucción, se debe apuntar a un desarrollo sustentable de la ciudad en la medida de valorar la arquitectura, revitalizando espacios, respetando lugares históricos o de relevancia para la población, respetar los barrios y por lo demás respetar el trabajo que arquitectos, constructores e ingenieros han realizado. La entrada siguiente alude a 5 casos emblemáticos de viviendas características que ya no existen en la ciudad:

Vivienda Salas 338 - Fotografía de Luis Darmendrail S.

Vivienda Caupolicán 158 - Fotografía de Luis Darmendrail S.

La primera es una vivienda de Edmundo Enríquez del P. de 1936, ubicada en Salas 338, de la cual sólo queda la fachada ya que el interior se demolió para instalar un estacionamiento. La segunda es otra de Enríquez del P., estaba ubicada en Caupolicán 158, la cual fue demolida hace unos pocos meses, la vivienda fue construida en 1937 y al igual que la primera se notaba una fuerte influencia de las incipientes líneas modernas y del “steam line” a través de la horizontalidad, vanos continuos, marquesinas y ojos de buey. De similares características es la tercera vivienda expuesta, ubicada en Roosevelt 1702 que fue demolida el 2008 para construir una sucursal de las Farmacias Cruz Verde, si comparamos el valor arquitectónico de la casa en cuestión con la farmacia existente actualmente, bueno, la cosa está clara, ¿O me equivoco?. Era una vivienda bastante interesante, primero que nada por la volumetría simple y pura que poseía, la composición geométrica de fachada y un detalle muy importante, era una vivienda aislada con cuatro fachadas, lo cual es valioso para una ciudad cuya distribución siempre fue de viviendas contiguas y sólo diseño de la fachada del frente.


Vivienda Roosevelt 1702 - Fotografía de Luis Darmendrail S.
La cuarta vivienda se encontraba en Tucapel 88, una casa bastante ecléctica donde vemos una influencia moderna a la par con elementos y materiales clásicos como es la piedra, manifestada principalmente en la chimenea y la senda reja del antejardín. Una caja escala acompaña de un panel de bloques de vidrio, muy de la época, una columna simple pero que concentra la atención y un balcón sencillo pero que resuelve cubrir el acceso vehicular. Fue demolida el 2008, junto a otras construcciones para dar paso a un edificio de departamentos como parte de la nueva cara de la calle Chacabuco.

Vivienda Tucapel 88 - Fotografía de Luis Darmendrail S.
La quinta vivienda, estaba ubicada a la izquierda del caso 2 y era una obra del arquitecto Julio Ríos, arquitecto conocido por el edificio de la Lotería de Concepción de 1942 y de dos viviendas en Salas al llegar a Chacabuco. Ríos trabajó en esta vivienda con la firma constructora Fuller-Aninat, firma que también trabajó junto a Kaulen en numerosas edificaciones de la ciudad. Una vivienda bastante interesante con un vano continuo y remate semicircular, semejante a lo que hizo en la Lotería y que se replicaba en el interior. Detalles como las baldosas al agua y respiraderos geométricos realzaban una riqueza de diseño que a simple vista pasaba desapercibida.


Vivienda de Julio Ríos - Fotografía de Luis Darmendrail S.

Como bonus, exponemos esta fotografía publicada en la revista "Arquitecturas del Sur" n° 22, perteneciente al archivo fotográfico de la Facultad de Arquitectura Construcción y Diseño de la Universidad del Bío Bío en la cual se ve el caso 2 y el caso 5 a principios de los '90, cuando estaban en uso y formaban un característico conjunto en Caupolicán.

Arquitectura Moderna en Caupolicán, Archivo Fotográfico de Arquitectura UBB

miércoles, 1 de febrero de 2012

BREVE VISTAZO A CONCEPCIÓN Y LAS SALAS DE ESPECTÁCULOS (1880 - 1950), A PROPÓSITO DE LA DEMOLICIÓN DEL EX TEATRO “LUX”


Demolición Teatro Lux, 01/12.
Fotografía de Luis Darmendrail S .
Hace dos semanas caminaba por Barros Arana y me sorprendí al ver que salía un camión del edificio del ex Teatro Lux, (hasta hace pocos meses utilizado por la tienda Tricot como bodega y sala de ventas), consulto a uno de los trabajadores que estaban en el lugar y me dice que el edificio tiene orden de demolición. De inmediato sentí una rabia descomunal y los pensamientos más oscuros pasaron por mi mente. No es para menos, o sea, que ciudad se da el lujo de demoler edificaciones que pueden ser útiles para la vida artística y cultural… en fin, no es la primera vez que pasa, basta recordar 1997 cuando se demolió el Cine Ducal, o la desmantelación de la Sala Cervantes, o la transformación del Cine Windsor en hotel, y un largo etcétera en el que se acopla la situación actual del Lux.

INICIOS

Concepción fue una ciudad de cines, de salas de espectáculos. La estrecha relación entre los espectáculos y la ciudad se manifestaba no sólo en la cantidad de salas que había sino que además en la gran cantidad de películas, conciertos, obras de teatro, revistas que se realizaban. Las salas eran de uso múltiple, si bien había algunas limitadas a la exhibición de películas como fue el caso del Splendid/Roxy/Ducal, había otras de uso flexible como el Opera/Rex. Los mismos edificios eran en muchos casos colosales y llamaban la atención por su gran volumetría y altura. Las salas pasaban a ser elementos importantes dentro de la ciudad, eran hitos, configurantes y puntos clave dentro de la vida social / cultural de Concepción. Eran más que edificios, eran construcciones que se pasaron a ser parte de la identidad de la ciudad y que quedaron grabados en la mente de los penquistas.

Mirando hacia atrás nos encontramos con el primer teatro de la ciudad, el Teatro Galán, que se ubicaba en Freire entre Caupolicán y Aníbal Pinto. Poco se sabe de la sala, de su arquitecto o incluso de imágenes. Lamentablemente esta sala se incendia en 1882 y al ser la única sala de espectáculos de la ciudad, se decide construir el fastuoso Teatro Concepción que se construye en 1885 brindando a la ciudad una lujosa sala para ópera, ballet, zarzuelas y obras de teatro. Con el pasar de los años, el Teatro Concepción sufre ciertas crisis económicas que lo obligan a exhibir películas para generar más ingreso. No nos detendremos en toda su larga historia, necesitaríamos 20 blogs para contar su vida de altos y bajos, sólo mencionaremos que el Teatro de la ciudad, pasa a manos de la UdeC en 1928 tras una crisis económica, en 1939 tiene daños por el terremoto pero se alza triunfante en las décadas de 1940 y 1950, en 1960 queda herido de muerte con el terremoto, fue abandonado por 13 años, en 1973 arde en llamas provocadas por manos criminales e ignorantes y finalmente en 1976, las autoridades de la época deciden borrar todo vestigio del edificio.
Teatro Concepción hacia 1900
El Teatro Concepción fue concebido como un salón de espectáculos más bien clásico, no fue con concebido como un cine, primero porque no era contemporáneo del boom del cine y porque tampoco era una prioridad de la ciudad. Eso sí, esta importante sala, dio pie a que se instalaran más salas de espectáculos en la ciudad.

Siguiendo el ejemplo del Teatro Concepción, hacia el centenario de la nación aparecen salas de barrio como es el caso del Teatro Ferroviario y salas más sofisticadas como el Teatro Rialto. De ambas salas no tenemos ningún tipo de información más que la mera certeza de su existencia. El cine llegaba tímidamente a la ciudad cautivando a la sociedad y los “biógrafos” se esparcen. El cine mudo fue una revelación y la llegada del cine sonoro reforzó la existencia de las salas.

CONSOLIDACIÓN

Es en la década de 1930 donde el cine se consolida y las salas de espectáculos pasan a ser una respetada tipología y un importante centro donde se integraban oficinas para renta. Uno de los primeros ejemplos fue el Teatro Splendid, (Barros Arana 770), que incluía un edificio de renta de cuatro niveles hacia la calle, y en el fondo la sala propiamente tal. Este teatro fue muy importante, uno de los más destacados de la ciudad, donde predominaban las funciones rotativas, funciones continuas, 12 horas de cine en un solo día. El mismo edificio, una fastuosa construcción diseñada por Guillermo Schneider, el mismo arquitecto responsable de los famosos Edificios Turri en Santiago (frente a Plaza Baquedano), con una influencia de art déco tardío manifestado a través de frisos y grecas que al mismo tiempo dialogaban con luces de elementos modernos como ojos de buey, trabajo de la horizontal con balcones y marquesinas, el edificio destacó por décadas. Soportó sin problemas el terremoto de 1939, luego del sismo cambió de nombre, se conoció como “Roxy” hasta 1960. El letrero luminoso del “Roxy” se convirtió en un ícono del Concepción de los ‘40s y ‘50s y desde 1960 hasta mediados de los ’90s se conoció como “Ducal”, con ese nombre fue que dijo adiós, en 1997, cuando es demolido para instalar sucursales de Pre – Unic y SalcoBrand, en un edificio que no vale la pena mencionar, no vale la pena rescatar y cuya pobreza estética se transformó en un augurio de lo que vendría a fines de los ’90 cuando comienza una progresiva demolición de edificios icónicos de la ciudad.

Cine Ducal, 1992, archivo fotográfico UBB
Luego de la apertura del Splendid, se abre otra sala, un poco alejada del centro mismo de la ciudad, en un entorno barrial, se instala el Teatro Ópera, (Rengo 865), también conocido como Rex, no tenemos claro cual nombre fue primero y cual después. Una exquisita obra del arquitecto, (del cual ya hemos hablado en este blog), Eduardo Enríquez del P., se abre en 1938 y se puede considerar como una continuación estilística del Teatro Splendid, en este ejemplo se abandonan todo tipo de elementos déco y la simpleza de líneas y elementos decorativos lo hacían único. Una fachada con composición simple y simetrica pero con una marquesina que sirve además como el letrero mismo del Teatro, una sola pieza que fluye y genera dinamismo en el edificio. Una placa gruesa pero que a la vez no es invasiva y que le impregna un carácter único a este teatro. Deleitaba a la gente con sus proyecciones de películas mexicanas y westerns, además de obras de teatro y revistas. Rodeado de confiterías y su proximidad con el Cerro Amarillo, lo hacían un favorito de los penquistas, lamentablemente nada es eterno y esta sala cerró a fines de los ’70, pasando a ser un mercado de abastos, rol que mantiene hasta el día de hoy, tal como fue abrupto el impacto que generó en 1938, es abrupto el cambio, de una sala de espectáculos a un mercado de abastos, fuera del reemplazo de películas por verduras, lo más lamentable es la transformación del edificio, la pendiente de la platea fue rellenada con el fin de nivelarla, las gradas se desmantelaron, se construyó una estructura metálica sobre la pendiente rellenada con el fin de hacer un “segundo nivel” para más locales y puestos, el escenario se destruyó y los accesos a los niveles superiores se tapiaron. Hace unos años tuvimos la oportunidad de subir a lo que eran las gradas de los balcones sin derecho a tomar fotografías y el estado del edificio es deplorable, ya no hay butacas sino una civilización de palomas que se adueñaron del teatro y son espectadoras, no de películas y revistas sino de un diario vivir marcado por el olvido.

Teatro Ópera, 1980 - 2007. Fotografía de Luis Darmendrail S. 
1940 – 1950

Interior Teatro Lux, enero 2012.
Fotografía de Luis Darmendrail S.
Ya en la década de 1940, surgen nuevas salas de la mano de familias que invertían en los cines y de la mano de arquitectos que daban un nuevo aire a las salas de la ciudad. Tal es el caso de Santiago Aguirre e Inés Frei. Una pareja de arquitectos que se hicieron conocidos en la escena de la época por sus propuestas vanguardistas, siendo una de las más importantes el Edificio Pecchi de 1944, (Barros Arana 374), su primera experiencia fue el Teatro Lux de 1942, (Barros Arana 1055, actualmente en proceso de demolición). Esta sala no es una sala ostentosa, de menores proporciones que sus antecesores pero con una acústica notable, una acústica otorgada por un trabajo interior a través de muros curvos de hormigón que forman pliegues internos y forman una gran concha acústica desde el escenario hasta las gradas. Notable es el uso de las circulaciones, escaleras curvas que son constantes en el edificio y que a la vez son diferenciadas para distinguir entre la sala misma y el edificio delantero que es un edificio de renta, el cual poseía oficinas y también escaleras curvas y semi caracoles. La volumetría es muy simple, desde el exterior se aprecia solamente un volumen puro cubierto con una aproximación a un muro cortina del cual no queda mucho. Uso de losa nervada en la marquesina y se destaca la rótula que se genera entre el edificio de renta y la sala de espectáculos mediante las circulaciones diferenciadas cubiertas con una techumbre translúcida. Cabe destacar su ubicación, casi enfrente al Teatro Concepción, la competencia al parecer no importaba o se manifestaba de forma “diferente”.

Teatro Lux, enero 2012, exterior. Fotografía de Luis
Darmendrail S. 
Similar trabajo realizaron con la Galería Irazábal de 1943, (Barros Arana 541), un edificio que reunía un edificio de renta, locales comerciales y una sala de espectáculos, el Teatro Cervantes, todo esto articulado mediante una rótula similar al Lux (circulación / techumbre translúcida) pero en mayor escala, además de conformar un pasadizo interior formando una galería, de hecho este edificio, fue uno de los primeros en incluir galerías comerciales, una tipología importantísima dentro de la historia arquitectónica de la ciudad.

Es una volumetría simple, tal como fue el Lux, simétrico, pero a la vez rompen con la horizontal utilizando dos pilares como elementos estéticos en la fachada, aún son perceptibles a pesar de las transformaciones que el edificio ha tenido en su fachada. Las escaleras son protagonistas, dominan la visual, pasan por sobre la cabeza, atraviesan el edificio y lo conforman, se critica un poco la poca jerarquía de las oficinas en cuanto a los accesos de las mismas, son bastante tímidos en comparación al poder que generan las circulaciones, si bien luego del terremoto del 27 de febrero del 2010, el edificio se restauró, lo que era el Teatro Cervantes, se mantiene como un local comercial altamente modificado, no hay escenario, gradas, balcones, hoy en día existe un gran local de computación que no rescata nada del pasado del edificio.

Otra sala de importancia fue el Teatro Explanade, conocido desde 1954 como Teatro Astor, actual discoteque Havanna, (Barros Arana 1356), fue construido en 1941 y es atribuido a Eduardo Enríquez del P., aunque estamos investigando eso. 

Es un edificio bastante ecléctico que rescata ciertas líneas del art déco tardío pero que al fin y al cabo se adapta a la corriente moderna imperante en la ciudad, de inmediato llama la atención el retranqueo con respecto a la calle y como forma un atrio flanqueado por esquinas de edificios que generaban la introducción al cine, además de incluir confiterías y puntos de encuentro para las personas. No tenemos conocimiento de cómo era el cine en sus años mozos pero viendo el edificio en su estado actual, concluimos que su gran volumetría destacaba, muchísimo, dentro de una barrio con casas de no más de 2 pisos y que al mismo tiempo su ubicación le otorgaba un carácter de cine mas bien barrial, tal como ocurrió con el Ópera / Rex.

Programación diaria de los cines de la ciudad, diario "La Patria" 2 de enero de 1942, 
Fotografía de Luis Darmendrail Salvo














martes, 17 de enero de 2012

ERRORES / DESCUBRIMIENTOS

Revisando la revista ZIG ZAG n° 1767, publicada el 11 de febrero de 1939, (previamente expuesta en este mismo blog), en la cual se hace un extenso reportaje de la destrucción ocasionada por el terremoto de 1939, desde Parral hasta Concepción. Bueno, en el capítulo dedicado a la ciudad de Chillán, notamos que sale publicada una fotografía de la Municipalidad de Concepción, el error no queda sólo en la foto sino también en la descripción de la misma que denomina al edificio como Intendencia Provincial, fuera del error mismo, la fotografía es muy buena puesto que nos muestra el nulo daño que tuvo el edificio por efecto del sismo, sólo notamos su reloj con fallas y las decoraciones laterales. Otros errores son de las fotos siguientes, se publican como calles varias de Chillán, entre tanto escombro claramente pasarían desapercibidas, pero en la fotografía 2, vemos en el extremo derecho unos arcos y barandas de fierro en balcones, algo bastante peculiar que nos recordó un edificio penquista que soportó aquél sismo, el Hotel Cecil (1936 – 37), edificio que fue construido a la par con la nueva Plaza España, que implicó la demolición de los antiguos cuarteles del ejército ubicados en Prat. La foto correspondería a Prat esquina Freire. La fotografía 3 nos muestra un aspecto del hotel en 1937.

La fotografía 4 nos muestra un caso similar. El Hotel de France, ex Cosmopolita, ex – Cecil, ubicado en Barros Arana esquina Prat, el cual se sabía que cayó en 1939 y hacia 1940 se demuele dejando un vacío homólogo a la Plaza España de enfrente. De inmediato notamos que era el edificio de la fotografía, coincide con sus ladrillos a la vista, decoraciones en puertas y ventanas, balcones, y por sobre todo la mansarda, con la cual se hizo conocido en la ciudad. La imagen corresponde al hotel por Prat. La fotografía 5 es una vista del edificio hacia 1910, cuando enfrente existían aún los cuarteles y la plaza que se ve en primer plano es la plaza que poseía la antigua estación de FFCC.

Fuentes imágenes; fotos 1 – 2 – 4 : Revista ZIG ZAG, n° 1767, 11-2-1939, foto 3 : Urbanismo y Arquitectura, n°8, 1937, foto 5 : Archivo Fotográfico Museo Histórico Nacional.


sábado, 7 de enero de 2012

GATH & CHAVES / PALET

En esta ocasión daremos un vistazo a algunos avisos comerciales y los respectivos locales a los que publicitan, encontrados en el diario “La Patria” el mes de enero de 1942. Nos referiremos a 2 importantes comercios de la época, que acompañaron a la ciudad de Concepción. En primer lugar la prestigiosa tienda “Gath y Chaves”, ubicada en Colo Colo esquina Barros Arana, actual Falabella. La tienda fue la primera tienda por departamentos de Chile y luego del éxito en Santiago se instala a mediados de la década de 1930 en Concepción en un moderno edificio que resistió los terremotos de 1939 y 1960 y sirvió de base para la actual tienda Falabella. Exponemos un aviso de enero de 1942 y una foto del edificio días después del terremoto de 1939, donde vemos sólo quebrazón de vidrios y daños en la marquesina.




El segundo local que destacamos es el Café Palet, que desde 1906 acompañó a la ciudad de Concepción. Este particular café era uno de los más importantes de la ciudad. Ubicado en la calle Barros Arana frente a la Plaza Independencia. De día funcionaba como una destacada confitería donde los niños se deleitaban con sus exquisiteces; la pastelería, heladería y los dulces en general eran afamados en la ciudad. También poseía un prestigioso bar y tea room donde la sociedad penquista se reunía en compañía de música en vivo. El edificio de 1906, (primera foto, vista exterior/interior), se demuele a inicios de la década de 1930 para dar paso al que acompañó al café hasta 1966 – 67, cuando se demuele para dar paso al actual Edificio Palet. La segunda imagen es una vista de la municipalidad desde fuera del café y se aprecia el clásico letrero del local. La tercera fotografía corresponde al Archivo Fotográfico del Museo Histórico Nacional y se aprecia el daño en Calle Barros Arana tras el terremoto de 1939, y en la izquierda vemos el segundo edificio del Café Palet. La cuarta es un aviso publicado el 1° de enero de 1942 en el diario "La Patria". Aún no hemos encontrado una buena imagen del café.

.

Fuente imágenes; 1 - Aviso publicado en diario "La Patria", 1° de enero de 1942, fotografía de Luis Darmendrail S., 2 - Terremoto en Concepción, (Colección del profesor Alejandro Mihovilovic), 3 - Fotografías extraídas del libro "Concepción de Antaño", Armando Cartes / Alejandro Mihovilovic, octubre 2011, Publicaciones Diario El Sur, 4 - Fotografía extraída de libro "Crónicas y Semblanzas de Concepción", René Louvel Bert, Corporación SEMCO, 1985, 5 - Archivo Fotográfico Museo Histórico Nacional, 6 - Aviso publicado en diario "La Patria", 1° de enero de 1942, fotografía de Luis Darmendrail S.

viernes, 16 de diciembre de 2011

CASA DEL SEMICÍRCULO




Arquitecto: Max Van Rysselberghe
Año: 1944
Ubicación: Barros Arana 1278
Estatus: Demolida

Hoy con una amiga caminábamos por Ongolmo en dirección a Barros Arana. De repente comenzamos a observar algunas casas de la calle, varias de ellas con alta influencia moderna y de la década de 1940. Luego recordamos una casa que hoy en día es un vacío más en esta ciudad. Una casa cuya volumetría llamaba bastante la atención, se le llamaba casa del semicírculo. Construida en 1944, con línea de edificación actualizada (retranqueo notorio de acuerdo a plan regulador post 1939), la “casa” propiamente tal comprendía dos viviendas pareadas, la de la izquierda con muchos más recintos y una interesante escalera de acceso al segundo nivel de líneas curvas, muy popular en casas de este tipo. 

Además, poseía acceso vehicular, un nuevo recinto que comenzaba a ser popular en esos años. Por otro lado incluía recintos de servicio en el fondo de largo patio (15 metros aproximadamente) que poseían ambas viviendas, formando así nuevas viviendas con el paso del tiempo. No tenemos muy claro quiénes fueron los dueños originales. Lamentablemente, pocos meses después del terremoto del 27 de febrero, la “Casa del Semicírculo” fue demolida, no precisamente por tener daños por el terremoto, sino porque había sido vendida unas semanas antes del terremoto. Como recuerdo me quedo con las fotos de la demolición, en la cual vimos y rescatamos parte de una colección de botellas antiguas que se encontraba en la sala de estar de la vivienda más pequeña (derecha), algún dueño descuidado las dejó… …junto a muchos recuerdos en una casa que fue parte de nuestro patrimonio moderno y que lamentablemente se une al largo obituario arquitectónico de Concepción.

Interior de la vivienda tras la demolición






Faenas de demolición y lo que quedó del garage.

INFORMACIÓN AL 2013: En el lugar en que se encontraba esta propiedad, actualmente funciona una "zona de acopio" de la empresa JCE, un vacío más en el centro penquista, un nulo aporte a la ciudad que lo podemos clasificar junto con las playas de estacionamientos como grandes puntos negros en las manzanas penquistas. 

(Fotografías de Luis Darmendrail S. 1:2006, 2 - 3 - 4 - 5:2010)