sábado, 19 de mayo de 2012

OLVIDO Y DESTRUCCIÓN



El jueves recién pasado, en el marco de la celebración del mes del patrimonio y en el advenimiento del Día del Patrimonio Cultural en UdeC, se realizó la charla y exposición fotográfica: “Olvido y Destrucción de la Arquitectura Histórica Penquista”, una instancia en la cual se expuso la fragilidad del patrimonio arquitectónico de Concepción en función a los tiempos actuales donde la ciudad se transforma velozmente y pasa por procesos constantes de barridos, en especial de la historia, dejando vacíos en la memoria del ciudadano, todo esto apoyado además por la relación de la ciudad con las catástrofes naturales las que usualmente borran puntos de interés histórico. La suma de ambos puntos nos deja un escaso número de edificaciones las cuales se transforman, se abandonan y se demuelen. La exposición tiene un carácter formativo, haciendo hincapié en el poco conocimiento que los penquistas tienen de su propia ciudad, lo que ocurre por una falta de formación y aprendizaje del lugar en que se vive. La charla tuvo una importante asistencia y eso motiva a seguir trabajando en el tema y obviamente en este blog que fue la razón de la realización de las actividades. Agradecimientos a Ricardo Utz B., (Decano y docente FAUG), Claudia Hempel M., (Directora de Extensión FAUG y docente) por la gestión y el apoyo a esta iniciativa, a Leonel Pérez (Director Departamento Urbanismo y docente) por las ideas y el apoyo, a Pedro Orrego por hablar el mismo lenguaje, al LIC FAUG, a Carlos Basso de PanoramaUdeC y Daniela Assael de Plataforma Urbana por la difusión y el montaje, al Archivo Fotográfico de la Universidad de Concepción, a todos mis amigos que fueron ese día y saben lo que significa para mí el tema y siempre apoyan y dan una enorme energía . Especiales agradecimientos a Tupac Leiva, Igor Gubelin, Ornella Beratto y la "manager" Macarena Solar por su apoyo en el montaje de la exposición fotográfica, y  general a todos quienes simpatizaron con la idea, se mostraron interesados y apoyan este tipo de iniciativas.

viernes, 27 de abril de 2012

RE?

La siguiente entrada tiene por objeto exponer un tema del cual todos hemos sido testigos... y clientes, la reutilización de edificios históricos por parte del retail.
En este caso en particular de reutilizaciones de edificios, estos pasan a ser grandes casas comerciales, lo que se conoce como el “retail”, grandes corporaciones comerciales que tienen sucursales dentro del país o en el continente y que en el último tiempo han ocupado edificios históricos en algunas ciudades para instalar sucursales y oficinas. Es un tema debatible, porque si bien las casas comerciales se han transformado en la imagen de un sistema económico complejo y en el último tiempo han sido protagonistas de estafas y daños a sus clientes por el otro el "acto" de recuperar edificios históricos se ha reconocido por el uso que se le da al inmueble, que con la situación actual del patrimonio arquitectónico serían, digámoslo así, demolidos.

La discusión también se centra en el modo de transformación de los edificios, ¿Es necesario demoler todo?, ¿Es necesario dejar sólo fachada?, ¿Dónde queda la espacialidad y el respeto por el trabajo que se realizó en el edificio original?

Ciudades como Santiago, Concepción, Punta Arenas o Talcahuano se han visto invadidas con esta tendencia, por ejemplo en la ciudad puerto, la multitienda “Johnson’s” transformó el antiguo edificio de la Biblioteca Municipal en una de sus sucursales hace varios años y este mismo edificio colapsó en el terremoto del 27 de febrero del 2010, en Punta Arenas se readaptó una antigua esquina para la instalación de la misma multitienda.  

Johnson's en Punta Arenas y la sucursal en Talcahuano centro antes del terremoto de 2010, fotografías de "oarquitectos.cl" y del album picassa del usuario "gamacaster".
Similar situación se vivió en Concepción cuando la misma cadena transforma el antiguo e histórico Palacio Hirmas, ubicado en Barros Arana esquina de Colo Colo, construido en 1925 y proyectado por Edgardo Figueroa e Ismael de la Barra, y hacia el 2005 comienza la intervención del edificio, de alguna forma, es “vaciado”, dejando sólo algunos locales del primer nivel de lo que era el palacio. Algunos de los locales que albergó esta planta fueron la boutique “Modas Adria”, “Casa Oneto”     y la “Farmacia Weasson”, histórico local que acompañó al edificio desde sus inicios hasta mediados de 1960 cuando se instala el “Supermercado Concepción” uno de los primeros supermercados de la ciudad. Volviendo a la transformación del edificio, se dejó prácticamente la fachada, eliminando muros, tapiando ventanas y reestructurando con metalcon. Se realizó un bullado trabajo de reposición de la cúpula de la esquina, la cual se pierde tras el terremoto de 1960, el cual dejó este edificio a mal traer, graves daños en su estructura, ventanales inutilizados y la modificación completa de algunas áreas además de la eliminación de la cúpula. Tal vez este daño junto a la transformación de “Johnson’s” debilitaron al edificio el cual definitivamente pierde la fachada en el terremoto del 2010, la cual cae como una piel resquebrajada dejando a la luz la intervención realizada por la multitienda.

Colo Colo esquina Barros Arana tras el terremoto del 24 de enero de 1939, el Palacio Hirmas resiste el movimiento telúrico y lo rodean numerosos escombros, como los de el edificio donde funcionaba la Librería Nascimento. Como dato anexo, en el fondo, entre la nube de polvo se aprecia el antiguo edificio del diario El Sur, el cual tampoco sufrió daños para el terremoto.

Barros Arana en 1950, en esta fotografía apreciamos la esquina del Palacio Hirmas. Nótese los comercios de la época, algunos previamente mecionados y además otros como la Casa Spano y el Teatro Roxy. Dominando la esquina está la Farmacia Weasson. Como dato anexo, aún se utilizaban coches tirados por caballos. Fotografía publicada en el Libro de Oro de Concepción (1950).

Barros Arana a mediados de los '60s, nuevos comercios aparecen, la Casa Oneto se traslada al Palacio Hirmas, aparece Mademsa, el Teatro Roxy es ahora el Cine Ducal. Ya no está la Farmacia Weasson, sino el Supermercado Concpeción. 

El edificio hacia el 2004.

Ya ocupado por Johnson's el 2005, con la cúpula, cornisas y balaustrada reconstruidas, en cualquier caso, nada tenían que ver con los elementos originales del edificio.




El terremoto del 27 de febrero de 2010 destruye la fachada, el edificio pasó  varios meses como un gran contenedor sin ventanas y recubierto de martelina, mientras se esperaba la reposición de la fachada. Posterior a esto, se reconstruye y se moldea una cáscara que es una mera escenografía y un mero falso histórico. Si querían hacer un falso histórico fiel podrían haber visto los planos del edificio para guiarse. Lo siguiente apareció en el diario El Sur un mes después del terremoto.

Es bastante fácil para una multitienda decir a través de un medio local que es parte del patrimonio de Concepción, sólo porque se instalan en un edificio de alta relevancia histórica para la ciudad y le reinstalan ciertos adornos que realmente nada tienen que ver con los originales, y modifican la estructura al punto de dejarla como un cascarón sin yema ni clara.

Ripley en el antiguo Hotel Crillón. Fuente, plataformaurbana.cl
Ripley es otra casa comercial muy conocida por su apropiación de edificios históricos. Conocido es  el caso de lo que realizó con el Hotel Crillón en Santiago, en pleno Paseo Ahumada, (1917 – 1919, Alberto Siegel Lübbe) y nuestra ciudad también ha sido protagonista de este tipo de hechos. En los ‘80s Ripley se instala en el antiguo edificio de la Compañía de Gas y otros locales comerciales en Barros Arana esquina Pasaje Portales, un edificio con alta influencia Bauhaus construido en 1941 y proyectado por el equipo de Zaccarelli, Gazitúa y Barbieri, arquitectos conocidos en la ciudad por su trabajo en la ciudad tras el terremoto de 1939 e impulsores de la arquitectura moderna en suelo penquista, (ej. Colegio Sagrado Corazón, 1940).


Barros Arana esquina Portales, c.1941, de izquierda a derecha vemos el antiguo edificio del "Bazar Musical", Gath & Chaves, Teatro Roxy, algo del Hotel Ritz y el Hotel Bíobío, el Palacio Hirmas, la Perfumería Hebe y el edificio comercial de Zaccarelli/Gazitúa/Barbieri donde funcionó la Compañía de Gas. Fotografía publicada en el libro "Concepción de Antaño" de Armando Cartes y Alejandro Mihovilovic. Ediciones El Sur, octubre 2011.

Hacia mediados de los ’90 Ripley instala una nueva sucursal en el edificio del “City Hotel”, un hotel bastante popular y representante de la época de oro de los hoteles penquistas, ubicado en Castellón esquina Barros Arana, construido en 1940 era un edificio bastante parco y austero, del cual no tenemos más registro que la propaganda que exhibimos a continuación. El primer nivel del edificio hacia mediados de los ’90 era de Falabella que poseía una sucursal dedicada a artículos para niños y posteriormente todo el edificio pasa a ser de Ripley, la multitienda cubre la fachada original con una nueva cáscara de vidrio, (similar a la anterior), que digámoslo, no tiene mucho valor estético, en ese caso, fue mejor el trabajo realizado con el Hotel Crillón en Santiago.

Aviso de la época y detalle de la fotografía de lo que era el City Hotel, un edificio bastante simple y construido en la línea de hoteles monoblocks como el Hotel Concepción o el Hotel Ritz, además de estar ligado a una vertiente de revival de elementos clásicos en cornisas y detalles en medio de la época donde menos era más. El edificio nos recuerda el conjunto del Club Concepción y el SERVIU en O'Higgins esquina Rengo, contemporáneos al City Hotel.  

Daños en la fachada falsa del edificio de Ripley, los daños también afectaron a la real fachada del edificio, la cual salió a la luz cuando se desmantelan los restos de vidrios. Cortesía de samaelkreutz.blogspot.com

En 1997 la Universidad de Concepción se desprende de las dependencias que tenía en Barros Arana 1060, unas añosas casas de altos y lo que fue la antigua administración de la universidad, el edificio de 1931, proeyctado por Michaelsen, era un excelente ejemplo de un eclecticismo arquitectónico, una mezcla de art déco zigzag y elementos clásicos se fusionaban en esta suerte de castillo que estaba adosado al antiguo Teatro Concepción. En el edificio además de la administración, funciónó la lotería y la biblioteca de la universidad. En el año previamente mencionado la multitienda Ripley adquiere este conjunto y el edificio de Michaelsen pasa a ser una sucursal más de la tienda. Los recuerdos del que escribe son de grandes salones con prendas de vestir y cajas, un caos en un edificio bastante atractivo y que personalmente me acercó a la arquitectura, (…). Lamentablemente, hacia el 2004, se decide demoler el conjunto para concretar el proyecto de construir un mall en toda la manzana. Ya habíamos hablado de eso en una entrada anterior, click en la fotografía para acceder a ella:

Edificio de la administración UdeC y Biblioteca hacia mediados de la década de 1930
1997, ya convertido en tienda.
Demolición del edificio, revisar la entrada anterior para mayor información.
La demolición fue larga, tras paralizaciones sucesivas, a mediados del 2005 se termina de demoler el conjunto, y se decide dejar como un souvenir de mal gusto la fachada de una casa que se supone que es de fines del S.XIX, la casa, claramente antigua fue parte de la Universidad y era parte del conjunto previamente mencionado, pero jamás fue el antiguo teatro como muchos penquistas creen. Además de la pérdida física de los edificios, tenemos una mutación de la historia que los penquistas "aprenden".

La demolición de todo el ex conjunto UdeC se hizo para poder iniciar el proyecto de un gran centro comercial en el centro penquista, que contendría obviamente la tienda Ripley, esta idea de un mall se arrastraba desde la adquisición del predio pero no se había podido concretar. Luego de varios impedimentos y problemas, se inicia la construcción del mall desde el 2010. 

El último caso de reutilización que se tratará en esta entrada, fue entre 2006 y 2007 cuando la multitienda Hites ocupa la Casa Urrejola, ubicado en Castellón esquina Barros Arana, una casa que desde 1995 es monumento nacional, para instalar una sucursal.
Para mayor información sobre la declaratoria de monumento nacional, visite: http://www.monumentos.cl/OpenSupport_Monumento/asp/PopUpFicha/ficha_publica.asp?monumento=1438

Como la ley de monumentos protege la fachada, el edificio fue transformado tal como Johnson’s transformó el Palacio Hirmas. Básicamente se hizo un vaciado, dejando la cascara pero a diferencia del caso de la otra tienda, se adiciona un nuevo volumen en la parte superior, un volumen vidriado con un gran letrero de la tienda.

Casa Urrejola a mediados de la década de 1960, nótese el ya notorio abandono de la edificación y el paradero existente en el lugar. Cortesía diario El Sur.

Ya en los '80s, la casa de altos estaba bastante dañana, el terremoto de 1960 había barrido con los frisos floreados, y notamos la techumbre bastante deteriorada, en cualquier caso la nobleza del edificio no se perdía. Archivo de arquitectura UBB.

No alcazó la pintura al parecer, 1985. Publicada en el diario El Sur, cortesía de nuestros colegas de Conce_Antiguo.


Interior de la Casa Urrejola hacia el 2005, el que escribe tuvo
la posibilidad de acceder y conocer el  edificio que en aquél
tiempo estaba ocupado por artistas que habían transformado
las habitaciones en salas de exposición, una propuesta
muy interesante. Jamás olvidaré una señora que me
pregunta en la entrada "Joven qué hay acá?", le respondo
gentilmente y ella arremete diciendo, "AH, que fome, pensé
que vendían algo...", y siguió su camino...

Demolición del edificio, todo lo que se ve en esta foto no existe, y los muros que se ven hacia la derecha fueron recreados con yesocartón en lo que es la actual tienda, una total falta de respeto a la historia penquista. Foto cortesía de nuestros colegas de Conce_Antiguo.

La Casa Urrejola, conocida informalmente como el “Palacio Castellón”, perteneció a Carmen Urrejola del Río, quien fue la segunda esposa de Pedro del Río Zañartu. Proyectada como una gran casa de altos por Onofre Montané Urrejola en 1917, comprendía un primer nivel comercial y el segundo habitacional, con dos casas de arriendo hacia Castellón. Numerosos locales comerciales pasaron por la vivienda, desde la Peletería Leizgold y la Casa Villa hasta el lavaseco Henry y el restaurant Pipón. En tiempos donde el beaux arts dominaba la escena, esta gran casa de altos y de habitación fue diseñada con bastante austeridad en su composición de fachada, lamentablemente el terremoto de 1960 borró todo el decorado del nivel superior (área sin estucar en la foto), principalmente se utilizaron motivos florales sutiles en sus frisos y decorados, haciendo notar una influencia del Art Noveau. Detalles como ventanas pequeñas a modo de ojos de buey también se utilizaron lo cual otorga un dinamismo a la casa. Las fachadas de Castellón y Barros Arana son diferentes, utilizan lenguajes distintos, balcones distintos y poseen funciones distintas. El ochavo ricamente coronado y floreado también se destaca. Detalles como los marcos de ventana nos hablan también de una riqueza artesanal propia del Art Noveau.
 
Cabe destacar que el apelativo de "Palacio Castellón" surge en 1979 tras publicaciones varias en la prensa que ya se referían al abandono del edificio, pero la connotación de "palacio" es más bien una exageración, preferimos denominarle una casa de altos. Los edificios que tenían la connotación de palacio, eran fastuosas mansiones como el Palacio De la Sotta, (actual INSUCO), el Castillo Harán, (actual USS), el Castillo Zulaica, (actual Instituto Sopena) y el Palacio Cousiño en medio del Parque de Lota.
 Y no pondremos fotos de la tienda en sí, en primer lugar porque realmente no merece ningún tipo de apreciación y para que usted querid@ visitante vaya y lo vea con sus propios ojos y OJO, nada de lo que ve en la tienda es real, esos muros, frisos y la misma escalera del interior, es falso, es de utilería, es simplemente un adorno hecho con materiales baratos que nada tienen que ver con la original construcción. Golpee los muros, son huecos, tabiquería simple... y una escala que claramente no es de materiales nobles como la original.

Irónicamente la placa puesta por la Municipalidad hace años realzando el valor del edificio se repone... Desde ahora veneramos cáscaras.
 
Como reflexión final, debo decir que muchos de los casos vistos pudieron tener mejores soluciones arquitectónicas, no me niego a la idea que una muiltitienda se instale en un edificio de relevancia histórica, pero que lo hagan de forma respetuosa con la ciudad y su historia. No con falsos históricos, no con escenografías, no con el argumento de que son salvadores de la memoria ni menos con cajas de vidrio como sombreros, al fin y al cabo todo esto termina siendo una burla para nosotros mismos… …el alboroto de la protección surge justo cuando el edificio está al filo de la desaparición, es una cualidad típica de esta ciudad, el abandono existe por décadas y de repente llega un privado a demoler o un terremoto daña, surge la preocupación. Es una preocupación del momento, una preocupación más bien efímera, surge la denuncia y con el pasar del tiempo el tema es olvidado y al mismo tiempo asimilado…
Espero que la conciencia respecto a este tema se masifique y que nosotros tengamos una posición crítica con lo que acontece en nuestras ciudades, vivimos en ellas y debemos informarnos de lo que fue, de lo que está siendo y tomar partido del cómo se desarrollará en el futuro.
Artículo publicado por el diario Publimetro el 17 de febrero del 2006, el cual celebra las reutilizaciones de los edificios históricos, pero de forma bastante superficial y carente de argumentos fuertes. El artículo está lleno de errores históricos y mantiene una posición ligera respecto al grado de transformación de los edificios. Colección de Luis Darmendrail Salvo.

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS DE LUIS DARMENDRAIL SALVO, (excepciones marcadas).
Para ver más fotografías de la demolición de la Casa Urrejola, visite a nuestros colegas de Conce_Antiguo:
http://www.flickr.com/photos/conce_antiguo/sets/72157600986705373/with/887246397/

domingo, 1 de abril de 2012

PLATAFORMA URBANA

Plataforma Urbana ha dedicado un artículo sobre la ciudad de Concepción y el patrimonio arquitectónico, teniendo como protagonista este blog, esto nos alegra bastante ya que hemos adquirido bastantes lectores de otras partes del país y es una motivación a mantener con vida esta página que se esfuerza en exponer parte de la historia de nuestra ciudad. Agradecimientos a Francisca Codoceo. (click en la foto para ver artículo)

martes, 20 de marzo de 2012

GAVILÁN AMARILLO

Viviendas a la venta en Lincoyán ente Las Heras y Rozas
Desde hace un buen tiempo que la escala barrial de la ciudad de Concepción ha estado en peligro. La falta de protección de ciertos barrios por parte del municipio y de la nula inclusión en los planes reguladores para ser consideradas como zonas típicas o parte de la formación de circuitos patrimoniales ha sido determinante en el desmedro de este tipo de zonas. Un ejemplo claro de esto es el barrio que rodea al Cerro Amarillo. La siguiente nota pretende exponer de forma breve la historia del Cerro Amarillo y el importante rol que ha tenido dentro de la historia de la ciudad y en la conformación del barrio que lo rodea, barrio que está en peligro de extinción por las razones previamente mencionadas.

Plano de la Batalla de Gavilán, fuente Wikimedia Commons
El Cerro Amarillo históricamente surgió como una solución por parte de la municipalidad para renovar el sector, luego del trazado de calles que dividieron el histórico Cerro Gavilán, un cerro que marcaba un límite en la ciudad de Concepción y que en 1817 fue protagonista de una batalla entre patriotas y realistas (ver mapa). El antiguo Cerro Gavilán posee tal nombre porque supuestamente pertenecía a la señora Josefina Gavilán, antigua vecina contemporánea al terremoto de mayo de 1751, el cual ocasionó eltraslado desde Penco al Valle de la Mocha. Ella, obsequia el cerro y otraspropiedades a la recién trasladada ciudad.

La primera intervención en el cerro se llevo a cabo tras la apertura de la actual calle Castellón, (en esos tiempos Galvarino), luego Angol y Lincoyán, (la última conocida previamente como Santo Domingo) y finalmente la apertura de las calles Caupolicán y Rengo, siendo esta la más importante, puesto que era la calle por donde pasaba el antiguo tranvía a Talcahuano, de hecho aún quedan restos de la línea del tranvía en Caupolicán esquina Las Heras. Una parte del cerro, (entre Caupolicán y Aníbal Pinto), fue ocupada por el Castillo Zulaica, imponente construcción de la cual sólo queda una parte hacia Heras. Con el pasar del tiempo se instala la fábrica de fideos Vivaldi la cual se transforma en los 80s en el Centro Comercial Gignegroantesco. Como dato anecdótico, en la esquina de Heras con Caupolicán de esa manzana se encontraba el patíbulo, el lugar donde se realizaban las ejecuciones de prisioneros. René Louvel en su libro “Crónicas y Semblanzas de Concepción”, nos habla de la famosa ejecución de doña Carmen Pino en 1848 y también sabemos que en este patíbulo, muchos años antes, fueron ejecutados un grupo de esclavos africanos que fueron acusados de asesinato. Sus cuerpos fueron arrojados a una laguna que fue denominada con el pasar del tiempo como Laguna de los Negros y pasó a ser el receptáculo de los cuerpos de los ejecutados. La laguna fue rellenada y se encontraría en lo que hoy en día es Manuel Rodríguez con Aníbal Pinto y Caupolicán. Volviendo a esa manzana, la esquina del patíbulo pasó a ser propiedad de Francisco Capurro, quien vende ese terreno en algún momento y el nuevo dueño construye el imponente edificio de departamentos que aún existe en esa esquina.

Restos de los rieles del antiguo tranvía a Talcahuano
encontrados en la esquina de Las Heras
con Rengo, enero 2012

Estado actual de lo que queda del Castillo Zulaica,
(Instituto Sopena, ex Universidad Obrera)
La manzana de enfrente, que hoy en día es ocupada por la Escuela República Argentina hacia Rozas y el Liceo Martínez de Rozas hacia Caupolicán, ya hacia fines de siglo XIX tenía connotación educacional, se encontraba la Escuela Normal de Preceptoras.
La idea de instalar escuelas normales se remonta al gobierno de Manuel Bulnes y en 1875 se abre la primera en Concepción. El gran edificio que albergó a esta escuela, del cual hoy en día sólo existen las ruinas de su escalera de acceso, fue inaugurado durante la administración del presidente José Manuel Balmaceda. Este edificio sufrió daños significativos en el terremoto de 1939 y fue el terremoto de 1960 el que terminó por destruirlo. Posterior al sismo, se instalan los nuevos colegios previamente mencionados. En la esquina de Heras con Caupolicán de esa manzana se encuentra el monolito que recuerda al Mártir Manuel Vilches, capitán de la Tercera Compañía de Bomberos de la ciudad que falleció en ese sitio el 28 de noviembre de 1937.

Escuela Normal de Preceptoras hacia inicios del siglo XX
Fotografía Colección Alejandro Mihovilovic,
publicada en octubre del 2000 en Diario El Sur
Estado actual de la escalera de la Escuela Normal

Hacia el año 2000 corría el rumor de que se declararía monumento nacional el Cerro Amarillo y la escalera de la Escuela Normal. Nada de esto fue cierto y la escalera esta cada día peor, es una ruina llena de basura, escombros, usada como urinal e incluso se han hecho fogatas. Hace unos 10 años aún quedaban piezas de las barandas y balaustres, ya casi nada queda. Una irresponsabilidad del municipio.
Es así que el otrora Cerro Gavilán pasó a ser una serie de montículos en la ciudad con diferentes usos, pero hacia la esquina de Rengo con Rozas, quedaba un cuarto de cuadra vacío el cual se transformó en un reducto de delincuentes y basura. Debido a esto, el alcalde Zenón Urrutia Mnazano, en sesión del 1° de agosto de 1930, decide la renovación del Cerro Amarillo aceptando propuestas por una suma de $94.000. El proyecto tuvo que esperar un tiempo y fue en la gestión del alcalde José del Carmen Soto que se terminó el trabajo de hermoseamiento del cerro que finalmente fue entregado en 1933. Cabe destacar el trabajo paisajístico del cerro con als especies vegetales incluidas desde palmas chilenas a sendas jardineras floridas además de la inclusión de numerosas estatuas con motivos clásicas. Una placa ubicada en la pileta del acceso nos recuerda el Combate de Gavilán y muy poco queda de esto, incluso unos sapos de bronce que eran parte de la pileta, hoy en desuso, ya no están y su paradero es desconocido. Por calle Rozas, justo al lado de la ladera del cerro, se construyeron viviendas a cargo del francés Valery Trottreau de las cuales creemos que aún quedan algunos esbozos.

Cerro Amarillo previo al trabajo paisajístico, c.1930,
Fotografía extraída del libro "Concepción de Antaño",
 Armando Cartes / Alejandro Mihovilovic, octubre 2011,
Publicaciones Diario El Sur

Cerro Amarillo hacia 1937.
Nótese el cableado del tranvía en Rengo,
Fotografía publicada en revista Urbanismo y Arquitectura, n°8, 1937
Cortesía Osvaldo Cáceres
Vista desde el Cerro Amarillo en dirección al Río Bíobío, c.1935
Nótese la chimenea de la Fábrica de Paños y la
imponente Iglesia San Ignacio.
Fotografía publicada en Revista ZIG ZAG, n° 1767, 11-2-1939
Vista del Cerro Amarillo, fines década 1950.
Autor desconocido.
Rozas en dirección al Cerro Amarillo, fines década 1950.
Autor desconocido
Vale mencionar otros puntos de importancia aledaños, por Rengo hacia Los Carrera estaba el famoso Teatro Rex, posteriormente llamado Ópera, luego pista de patinaje y que actualmente es la Vega El Esfuerzo, el edificio, uno de los primeros ejemplos de arquitectura moderna en la ciudad, data de 1938 y fue proyectado por Eduardo Enríquez del P (http://concehistorico.blogspot.com/2008/04/panormicas.html). En Rengo esquina de Rozas se encontraba la Panadería Souyet (http://concehistorico.blogspot.com/2011/08/normal-0-21-false-false-false-es-cl-x.html).
Hacia mediados de los ‘90s comienzan las demoliciones masivas de conjuntos, por ejemplo, en Rengo esquina de Rozas se demuele un conjunto de viviendas neoclásicas de un nivel para construir el edificio que actualmente existe. Ese edificio fue el primer elemento que ensució la imagen del sector, sector que comenzó a perder el carácter pintoresco cuando se reemplaza el adoquín por pavimento en algunos tramos de ciertas calles. El barrio que rodea al Cerro Amarillo posee fuertes potencialidades para ser considerado zona típica. Tenemos edficios que pueden ser reutilizados como el ex Teatro Rex, y las mismas viviendas, que son un reflejo de la historia arquitectónica de la ciudad de Concepción. Si bien el terremoto del 27 de febrero del 2010 borró numerosas casas del sector, otras se mantienen, y nos referimos principalmente a viviendas de adobe, neoclásicas y modernas. La conectividad hacia otros puntos de interés es igual otro plus del sector,a recientemente renovada Plaza Cruz o el sector que rodea la Avenida Manuel Rodriguez.

Viviendas históricas que rodean al Cerro Amarillo,
Muchas de estas sufrieron daños en el terremoto del
27 de febrero de 2010, en especial hacia Lincoyán
La última fotografía muestra la casa de la primer foto
antes del terremoto.

Lamentablemente, jamás se han pensado estas cosas, jamás se ha visto esta parte de la ciudad como una potencial zona típica. La creciente inclusión de edificios en altura ha arruinado cada vez más el carácter del sector y de alguna forma si se llegase a concretar una zona típica o circuito patrimonial, la idea tendrá que lidiar con estas torres. En cualquier caso, un atractivo desafío urbano/arquitectónico.
Construcción del Edificio Cerro Amarillo, un edificio de
departamentos de proporciones ridículas y que descaradamente
lleva el nombre del cerro. Se instaló en el antiguo solar
de la panadería Souyet. Fotografía extraída del desagradable
foro Skyscrapercity.com, un foro donde se celebran este
tipo de edificaciones.
Esperamos un futuro próspero para el sector y no ver más la primera imagen…

Originalmente iba a incluir numerosas fotografías de los senderos y especies del Cerro Amarillo. No lo haré, dejo la invitación a que lo visiten y se sorprendan con este oasis dentro de la ciudad de Concepción y a la vez vean el daño en la imagen del lugar que se genera con edificios como el previamente expuesto y del abandono por parte del municipio en el sector en cuanto a las viviendas o la misma escalera de la Escuela Normal de Preceptoras. 
TEXTO Y FOTOGRAFÍAS DE LUIS DARMENDRAIL SALVO, EXCEPCIONES MARCADAS  

jueves, 23 de febrero de 2012

MERCADO CENTRAL

Mercado Central hacia inicios de la década de 1960
Con respecto al artículo publicado el día 23 de febrero del presente en el diario El Sur, artículo que expone la situación del Mercado Central, debo opinar que tiene sus altos y bajos. Si bien se agradece la inclusión de una opinión como la del Sr. Antonio Zelada donde se muestra una visión propositiva en vista a generar soluciones al problema del Mercado, además de un punteo respecto a opiniones y perspectivas, por otro lado es un tanto pesimista.  

En primer lugar objeto lo apresurado de emitir juicios sobre lo que debiera existir ahí, el mercado central posee una modalidad comercial propia, una vida propia y una identidad que no me atrevería a sacrificar y reemplazar por otro tipo de comercio. Tal vez incluir recintos como decía el Sr. Baeriswyl pero al mismo tiempo considerar lo existente como parte del patrimonio comercial  penquista. En segundo lugar me referiré a un problema macro, que se escapa de la manzana misma en debate. Es un hecho que ese sector de la ciudad se encuentra deteriorado, con graves problemas de seguridad, y que esa manzana en particular es perceptualmente insegura, pero a ver, veamos los orígenes. ¿Acaso las políticas municipales y de renovación urbana han apuntado a mejorar ese sector?, y no me refiero exclusivamente al mercado, sino a los ejes Freire, Maipú y Los Carrera, históricamente han sido zonas “apartadas” de la ciudad y las políticas de renovación han tendido a concentrarse en otros sectores.

¿Quién autoriza locales de tragamonedas o comercio ambulante?, además, hay que reconocer que todos los esfuerzos se han concentrado en Barros Arana, veamos los retoques al Paseo y el adefesio de la “Tulipas”. Tuvimos que esperar a que un foráneo y desproporcionado Mall llegase a instalar “El nuevo centro de Concepción”, bastante irónico ¿no?, teniendo numerosos lugares con vocación urbana y potencialidades… como el mercado mismo. 

jueves, 16 de febrero de 2012

IN MEMORIAM

Ya hemos expuesto en este blog entradas que apuntan a dos grandes temáticas, en primer lugar, la importancia de la arquitectura moderna en la ciudad de Concepción, especialmente luego del terremoto del 24 de enero de 1939, la relevancia que este movimiento tuvo en la formación de la imagen ciudad y en generar una morfología homogénea reconocible a la vista y que trascendió por décadas. El otro tema que se ha expuesto es la demolición incesante en esta ciudad. Progreso no quiere decir destrucción, se debe apuntar a un desarrollo sustentable de la ciudad en la medida de valorar la arquitectura, revitalizando espacios, respetando lugares históricos o de relevancia para la población, respetar los barrios y por lo demás respetar el trabajo que arquitectos, constructores e ingenieros han realizado. La entrada siguiente alude a 5 casos emblemáticos de viviendas características que ya no existen en la ciudad:

Vivienda Salas 338 - Fotografía de Luis Darmendrail S.

Vivienda Caupolicán 158 - Fotografía de Luis Darmendrail S.

La primera es una vivienda de Edmundo Enríquez del P. de 1936, ubicada en Salas 338, de la cual sólo queda la fachada ya que el interior se demolió para instalar un estacionamiento. La segunda es otra de Enríquez del P., estaba ubicada en Caupolicán 158, la cual fue demolida hace unos pocos meses, la vivienda fue construida en 1937 y al igual que la primera se notaba una fuerte influencia de las incipientes líneas modernas y del “steam line” a través de la horizontalidad, vanos continuos, marquesinas y ojos de buey. De similares características es la tercera vivienda expuesta, ubicada en Roosevelt 1702 que fue demolida el 2008 para construir una sucursal de las Farmacias Cruz Verde, si comparamos el valor arquitectónico de la casa en cuestión con la farmacia existente actualmente, bueno, la cosa está clara, ¿O me equivoco?. Era una vivienda bastante interesante, primero que nada por la volumetría simple y pura que poseía, la composición geométrica de fachada y un detalle muy importante, era una vivienda aislada con cuatro fachadas, lo cual es valioso para una ciudad cuya distribución siempre fue de viviendas contiguas y sólo diseño de la fachada del frente.


Vivienda Roosevelt 1702 - Fotografía de Luis Darmendrail S.
La cuarta vivienda se encontraba en Tucapel 88, una casa bastante ecléctica donde vemos una influencia moderna a la par con elementos y materiales clásicos como es la piedra, manifestada principalmente en la chimenea y la senda reja del antejardín. Una caja escala acompaña de un panel de bloques de vidrio, muy de la época, una columna simple pero que concentra la atención y un balcón sencillo pero que resuelve cubrir el acceso vehicular. Fue demolida el 2008, junto a otras construcciones para dar paso a un edificio de departamentos como parte de la nueva cara de la calle Chacabuco.

Vivienda Tucapel 88 - Fotografía de Luis Darmendrail S.
La quinta vivienda, estaba ubicada a la izquierda del caso 2 y era una obra del arquitecto Julio Ríos, arquitecto conocido por el edificio de la Lotería de Concepción de 1942 y de dos viviendas en Salas al llegar a Chacabuco. Ríos trabajó en esta vivienda con la firma constructora Fuller-Aninat, firma que también trabajó junto a Kaulen en numerosas edificaciones de la ciudad. Una vivienda bastante interesante con un vano continuo y remate semicircular, semejante a lo que hizo en la Lotería y que se replicaba en el interior. Detalles como las baldosas al agua y respiraderos geométricos realzaban una riqueza de diseño que a simple vista pasaba desapercibida.


Vivienda de Julio Ríos - Fotografía de Luis Darmendrail S.

Como bonus, exponemos esta fotografía publicada en la revista "Arquitecturas del Sur" n° 22, perteneciente al archivo fotográfico de la Facultad de Arquitectura Construcción y Diseño de la Universidad del Bío Bío en la cual se ve el caso 2 y el caso 5 a principios de los '90, cuando estaban en uso y formaban un característico conjunto en Caupolicán.

Arquitectura Moderna en Caupolicán, Archivo Fotográfico de Arquitectura UBB

miércoles, 1 de febrero de 2012

BREVE VISTAZO A CONCEPCIÓN Y LAS SALAS DE ESPECTÁCULOS (1880 - 1950), A PROPÓSITO DE LA DEMOLICIÓN DEL EX TEATRO “LUX”


Demolición Teatro Lux, 01/12.
Fotografía de Luis Darmendrail S .
Hace dos semanas caminaba por Barros Arana y me sorprendí al ver que salía un camión del edificio del ex Teatro Lux, (hasta hace pocos meses utilizado por la tienda Tricot como bodega y sala de ventas), consulto a uno de los trabajadores que estaban en el lugar y me dice que el edificio tiene orden de demolición. De inmediato sentí una rabia descomunal y los pensamientos más oscuros pasaron por mi mente. No es para menos, o sea, que ciudad se da el lujo de demoler edificaciones que pueden ser útiles para la vida artística y cultural… en fin, no es la primera vez que pasa, basta recordar 1997 cuando se demolió el Cine Ducal, o la desmantelación de la Sala Cervantes, o la transformación del Cine Windsor en hotel, y un largo etcétera en el que se acopla la situación actual del Lux.

INICIOS

Concepción fue una ciudad de cines, de salas de espectáculos. La estrecha relación entre los espectáculos y la ciudad se manifestaba no sólo en la cantidad de salas que había sino que además en la gran cantidad de películas, conciertos, obras de teatro, revistas que se realizaban. Las salas eran de uso múltiple, si bien había algunas limitadas a la exhibición de películas como fue el caso del Splendid/Roxy/Ducal, había otras de uso flexible como el Opera/Rex. Los mismos edificios eran en muchos casos colosales y llamaban la atención por su gran volumetría y altura. Las salas pasaban a ser elementos importantes dentro de la ciudad, eran hitos, configurantes y puntos clave dentro de la vida social / cultural de Concepción. Eran más que edificios, eran construcciones que se pasaron a ser parte de la identidad de la ciudad y que quedaron grabados en la mente de los penquistas.

Mirando hacia atrás nos encontramos con el primer teatro de la ciudad, el Teatro Galán, que se ubicaba en Freire entre Caupolicán y Aníbal Pinto. Poco se sabe de la sala, de su arquitecto o incluso de imágenes. Lamentablemente esta sala se incendia en 1882 y al ser la única sala de espectáculos de la ciudad, se decide construir el fastuoso Teatro Concepción que se construye en 1885 brindando a la ciudad una lujosa sala para ópera, ballet, zarzuelas y obras de teatro. Con el pasar de los años, el Teatro Concepción sufre ciertas crisis económicas que lo obligan a exhibir películas para generar más ingreso. No nos detendremos en toda su larga historia, necesitaríamos 20 blogs para contar su vida de altos y bajos, sólo mencionaremos que el Teatro de la ciudad, pasa a manos de la UdeC en 1928 tras una crisis económica, en 1939 tiene daños por el terremoto pero se alza triunfante en las décadas de 1940 y 1950, en 1960 queda herido de muerte con el terremoto, fue abandonado por 13 años, en 1973 arde en llamas provocadas por manos criminales e ignorantes y finalmente en 1976, las autoridades de la época deciden borrar todo vestigio del edificio.
Teatro Concepción hacia 1900
El Teatro Concepción fue concebido como un salón de espectáculos más bien clásico, no fue con concebido como un cine, primero porque no era contemporáneo del boom del cine y porque tampoco era una prioridad de la ciudad. Eso sí, esta importante sala, dio pie a que se instalaran más salas de espectáculos en la ciudad.

Siguiendo el ejemplo del Teatro Concepción, hacia el centenario de la nación aparecen salas de barrio como es el caso del Teatro Ferroviario y salas más sofisticadas como el Teatro Rialto. De ambas salas no tenemos ningún tipo de información más que la mera certeza de su existencia. El cine llegaba tímidamente a la ciudad cautivando a la sociedad y los “biógrafos” se esparcen. El cine mudo fue una revelación y la llegada del cine sonoro reforzó la existencia de las salas.

CONSOLIDACIÓN

Es en la década de 1930 donde el cine se consolida y las salas de espectáculos pasan a ser una respetada tipología y un importante centro donde se integraban oficinas para renta. Uno de los primeros ejemplos fue el Teatro Splendid, (Barros Arana 770), que incluía un edificio de renta de cuatro niveles hacia la calle, y en el fondo la sala propiamente tal. Este teatro fue muy importante, uno de los más destacados de la ciudad, donde predominaban las funciones rotativas, funciones continuas, 12 horas de cine en un solo día. El mismo edificio, una fastuosa construcción diseñada por Guillermo Schneider, el mismo arquitecto responsable de los famosos Edificios Turri en Santiago (frente a Plaza Baquedano), con una influencia de art déco tardío manifestado a través de frisos y grecas que al mismo tiempo dialogaban con luces de elementos modernos como ojos de buey, trabajo de la horizontal con balcones y marquesinas, el edificio destacó por décadas. Soportó sin problemas el terremoto de 1939, luego del sismo cambió de nombre, se conoció como “Roxy” hasta 1960. El letrero luminoso del “Roxy” se convirtió en un ícono del Concepción de los ‘40s y ‘50s y desde 1960 hasta mediados de los ’90s se conoció como “Ducal”, con ese nombre fue que dijo adiós, en 1997, cuando es demolido para instalar sucursales de Pre – Unic y SalcoBrand, en un edificio que no vale la pena mencionar, no vale la pena rescatar y cuya pobreza estética se transformó en un augurio de lo que vendría a fines de los ’90 cuando comienza una progresiva demolición de edificios icónicos de la ciudad.

Cine Ducal, 1992, archivo fotográfico UBB
Luego de la apertura del Splendid, se abre otra sala, un poco alejada del centro mismo de la ciudad, en un entorno barrial, se instala el Teatro Ópera, (Rengo 865), también conocido como Rex, no tenemos claro cual nombre fue primero y cual después. Una exquisita obra del arquitecto, (del cual ya hemos hablado en este blog), Eduardo Enríquez del P., se abre en 1938 y se puede considerar como una continuación estilística del Teatro Splendid, en este ejemplo se abandonan todo tipo de elementos déco y la simpleza de líneas y elementos decorativos lo hacían único. Una fachada con composición simple y simetrica pero con una marquesina que sirve además como el letrero mismo del Teatro, una sola pieza que fluye y genera dinamismo en el edificio. Una placa gruesa pero que a la vez no es invasiva y que le impregna un carácter único a este teatro. Deleitaba a la gente con sus proyecciones de películas mexicanas y westerns, además de obras de teatro y revistas. Rodeado de confiterías y su proximidad con el Cerro Amarillo, lo hacían un favorito de los penquistas, lamentablemente nada es eterno y esta sala cerró a fines de los ’70, pasando a ser un mercado de abastos, rol que mantiene hasta el día de hoy, tal como fue abrupto el impacto que generó en 1938, es abrupto el cambio, de una sala de espectáculos a un mercado de abastos, fuera del reemplazo de películas por verduras, lo más lamentable es la transformación del edificio, la pendiente de la platea fue rellenada con el fin de nivelarla, las gradas se desmantelaron, se construyó una estructura metálica sobre la pendiente rellenada con el fin de hacer un “segundo nivel” para más locales y puestos, el escenario se destruyó y los accesos a los niveles superiores se tapiaron. Hace unos años tuvimos la oportunidad de subir a lo que eran las gradas de los balcones sin derecho a tomar fotografías y el estado del edificio es deplorable, ya no hay butacas sino una civilización de palomas que se adueñaron del teatro y son espectadoras, no de películas y revistas sino de un diario vivir marcado por el olvido.

Teatro Ópera, 1980 - 2007. Fotografía de Luis Darmendrail S. 
1940 – 1950

Interior Teatro Lux, enero 2012.
Fotografía de Luis Darmendrail S.
Ya en la década de 1940, surgen nuevas salas de la mano de familias que invertían en los cines y de la mano de arquitectos que daban un nuevo aire a las salas de la ciudad. Tal es el caso de Santiago Aguirre e Inés Frei. Una pareja de arquitectos que se hicieron conocidos en la escena de la época por sus propuestas vanguardistas, siendo una de las más importantes el Edificio Pecchi de 1944, (Barros Arana 374), su primera experiencia fue el Teatro Lux de 1942, (Barros Arana 1055, actualmente en proceso de demolición). Esta sala no es una sala ostentosa, de menores proporciones que sus antecesores pero con una acústica notable, una acústica otorgada por un trabajo interior a través de muros curvos de hormigón que forman pliegues internos y forman una gran concha acústica desde el escenario hasta las gradas. Notable es el uso de las circulaciones, escaleras curvas que son constantes en el edificio y que a la vez son diferenciadas para distinguir entre la sala misma y el edificio delantero que es un edificio de renta, el cual poseía oficinas y también escaleras curvas y semi caracoles. La volumetría es muy simple, desde el exterior se aprecia solamente un volumen puro cubierto con una aproximación a un muro cortina del cual no queda mucho. Uso de losa nervada en la marquesina y se destaca la rótula que se genera entre el edificio de renta y la sala de espectáculos mediante las circulaciones diferenciadas cubiertas con una techumbre translúcida. Cabe destacar su ubicación, casi enfrente al Teatro Concepción, la competencia al parecer no importaba o se manifestaba de forma “diferente”.

Teatro Lux, enero 2012, exterior. Fotografía de Luis
Darmendrail S. 
Similar trabajo realizaron con la Galería Irazábal de 1943, (Barros Arana 541), un edificio que reunía un edificio de renta, locales comerciales y una sala de espectáculos, el Teatro Cervantes, todo esto articulado mediante una rótula similar al Lux (circulación / techumbre translúcida) pero en mayor escala, además de conformar un pasadizo interior formando una galería, de hecho este edificio, fue uno de los primeros en incluir galerías comerciales, una tipología importantísima dentro de la historia arquitectónica de la ciudad.

Es una volumetría simple, tal como fue el Lux, simétrico, pero a la vez rompen con la horizontal utilizando dos pilares como elementos estéticos en la fachada, aún son perceptibles a pesar de las transformaciones que el edificio ha tenido en su fachada. Las escaleras son protagonistas, dominan la visual, pasan por sobre la cabeza, atraviesan el edificio y lo conforman, se critica un poco la poca jerarquía de las oficinas en cuanto a los accesos de las mismas, son bastante tímidos en comparación al poder que generan las circulaciones, si bien luego del terremoto del 27 de febrero del 2010, el edificio se restauró, lo que era el Teatro Cervantes, se mantiene como un local comercial altamente modificado, no hay escenario, gradas, balcones, hoy en día existe un gran local de computación que no rescata nada del pasado del edificio.

Otra sala de importancia fue el Teatro Explanade, conocido desde 1954 como Teatro Astor, actual discoteque Havanna, (Barros Arana 1356), fue construido en 1941 y es atribuido a Eduardo Enríquez del P., aunque estamos investigando eso. 

Es un edificio bastante ecléctico que rescata ciertas líneas del art déco tardío pero que al fin y al cabo se adapta a la corriente moderna imperante en la ciudad, de inmediato llama la atención el retranqueo con respecto a la calle y como forma un atrio flanqueado por esquinas de edificios que generaban la introducción al cine, además de incluir confiterías y puntos de encuentro para las personas. No tenemos conocimiento de cómo era el cine en sus años mozos pero viendo el edificio en su estado actual, concluimos que su gran volumetría destacaba, muchísimo, dentro de una barrio con casas de no más de 2 pisos y que al mismo tiempo su ubicación le otorgaba un carácter de cine mas bien barrial, tal como ocurrió con el Ópera / Rex.

Programación diaria de los cines de la ciudad, diario "La Patria" 2 de enero de 1942, 
Fotografía de Luis Darmendrail Salvo