domingo, 5 de agosto de 2012

TRANVÍA



Concepción es una ciudad que se caracteriza por no tener una buena memoria en lo que respecta a su historia. Personajes, lugares, actos, etc. son olvidados y relegados mayormente al olvido. En este blog se ha comentado bastante respecto al tema y principalmente a la situación del patrimonio arquitectónico de la ciudad, el cual ha sido destruido producto de la ignorancia y la poca visión de parte de particulares y la autoridad. El olvido en general conlleva a la ignorancia y el no saber de la historia de la ciudad, desde importantes edificaciones a espacios públicos del ayer pasando por elementos que forman la imagen urbana como lo son los medios de transporte. 
La vialidad y movilidad en Concepción han sido parte fundamental de su desarrollo como ciudad y como parte de la formación de lo que llamamos hoy el Gran Concepción. Los microbuses y taxis colectivos conocidos por todos son elementos recientes pero si vemos hacia atrás nos encontramos con otros medios bastante populares como los tranvías y las góndolas.
 
El artículo de este mes que estaba en preparación, nuevamente será postergado, porque hace unos días se llevó a cabo un enorme daño a la historia de los medios de transporte en la ciudad. Un daño perpetrado durante la construcción del ya conocido y discutido Mall del Centro, edificación que fuera de concentrar una gran cantidad de locales y de transformar la fisonomía del centro penquista, se ha adjudicado muchas cosas; el derecho de llamarse el “nuevo centro” de Concepción, transformar la historia dejando una fachada e imprimiéndole un valor que nunca tuvo, demoler el histórico edificio de la Universidad de Concepción proyectado por Arnoldo Michaelsen en 1930 y más recientemente arrasar con lo que quedaba de rieles del tranvía que pasaba por Barros Arana, otrora calle Comercio. 

Riel del antiguo tranvía de Comercio, plena construcción del Mall del Centro, mayo 2012.
Excavaciones en calle Barros Arana el 31 de julio recién pasado. Los rieles ya habían sido removidos.

Barros Arana se conoció hasta principios del siglo XX como Calle Comercio. Tal como lo dice el nombre, era una calle con una intensa actividad comercial y hotelera, todo además impulsado por el mismo ferrocarril, la estación de ferrocarriles, ubicada en el origen de Comercio perpendicular a Prat, (antiguamente conocida como La Puntilla), era el barómetro de muchísimas actividades sociales y comerciales en la ciudad. La estación era un punto de reunión, de transacciones comerciales y una bienvenida a la pujante Perla del Biobío.

Detalle del plano de la ciudad de 1895, lo que está en colores es lo que correspondía a las líneas de tranvía. Comercio en un principio poseía sólo una línea con algunas bahías donde se quedaba el carro de ida mientras pasaba el de vuelta. Por Maipú el tranvía llegaba hasta Collao y desde ahí a la Escuela Agrícola, lo que es actualmente la UBB. Plano publicado en el "Album de planos de las principales ciudades y puertos de Chile", publicado por Nicanor Boloña. Santiago. Dirección General de Obras Públicas, Oficina de Geografía y Minas, 1896.
Calle Comercio a principios del S.XX. Vista desde la Estación. Postal de época editada por la casa Carlos Brandt. Concepción. Al igual que toda la ciudad, la calle presentaba una imagen austera y simple con pocos comercios y una arquitectura neoclásica y colonial. Con el cambio de siglo aparecerían nuevos comercios y hoteles que cambiarían la imagen de la calle y de hecho en la década de 1930 se demuele un cuarto de la manzana izquierda de la fotografía para la construcción de la Plaza España.
Ya en la década de 1920 aparecen nuevos edificios como el Hotel de France, en la esquina con Prat, el cual se caracterizaba por su notorio estilo francés  y además notamos la segunda línea de tranvías, la cual se instala con posterioridad a la llegada del tranvía eléctrico en 1908.

Tan importante fue la calle que en 1885 cuando se decide instalar el tranvía en Concepción, se definió Comercio como una principal. El tranvía sería la solución de transporte en una ciudad que dejaba atrás un pasado colonial y miraba próspera al siglo XX.

Este primer tranvía era tirado por caballos y fue denominado popularmente como “carro de sangre”, si bien funcionó con recorridos en el centro y hacia Agua de las Niñas. El servicio de tranvías tirados por caballos tenía el problema de los malos olores de los desperdicios de los animales, consideremos que además de los caballos de los tranvías estaban los coches de pasajeros, (que se mantuvieron hasta la década de 1950) y los carretones. Con el cambio de siglo, la ciudad comienza a modernizarse y surge la propuesta de cambiar los caballos por electricidad.
Postal coloread de principios de siglo que además de exhibir un coche de posta, muestra la tornamesa que existía en Puchacay en la antigua Escuela Agrícola. Postal de la casa Carlos Brandt. Concepción
En esta imagen vemos el pasar de un carro en dirección a la Escuela Agrícola además de ver el inicio de la construcción de las torres de la Catedral de la ciudad. Fotografía publicada en el libro "Concepción de Antaño", Armando Cartes y Alejandro Mihovilovic. Editado por el diario "El Sur". Octubre 2011.

Comercio entre Castellón y Colo Colo, visto en dirección a la Plaza Independencia con sus carros tirados por caballos. Vista de principios de siglo. El edficio que se ve en primer plano es el Hotel Wachter, actualmente corresponde al Pasaje Cervantes y el solar que ocupaban los dos a su derecha corresponden a lo que es hoy Falabella. Postal de época de la casa Kisinger & Cía.
Tranvía tirado por caballos en sector Agua de las Niñas, (actual Pedro de Valdivia), la línea estaba contigua al Río. Fotografía de la colección del Museo Histórico Nacional.  


El cambio del caballo a la electricidad no fue fácil. Las primeras gestiones para instalar el tranvía eléctrico se realizaron en 1900. El desarrollo del tranvía en Concepción , (y Talcahuano), fue de la mano de W. R. Grace & Company, empresa que adquirió la franquicia de General Electric en 1902. El gerente chileno de la compañía, Federico Wightman, fundó la Compañía Eléctrica de Concepción en 1905 y aseguró una franquicia para instalar el servicio de tranvías entre Concepción y Talcahuano el 20 de abril de 1906. En diciembre de 1906, la Cía. Eléctrica de Concepción encarga siete carros eléctricos de ocho ruedas a la empresa de John Stephenson en Nueva York y el 2 de abril de 1907 se encargan otros doce carros de cuatro ruedas a la empresa de J.G.Brill en Philadelphia. Los 19 carros estadounidenses llegarían para quedarse.


Escena típica en el ya Barros Arana de inicios de la década de 1930. Además de ver la doble línea de tranvías se ven los frondosos tilos de la Plaza Independencia, la construcción del renovado Café Palet, que había ampliado sus dependencias, el edificio que albergó la casa Carlos Brandt y La Maleta Parisiense, tras el terremoto se construye el edificio del Centro Español. Nótese los carros de dos niveles, era mucho más barato viajar en el nivel superior que en el inferior. Postal de época. Atribuída a la casa Carlos Brandt.   
Boletera de un tranvía de Valparaíso. La boletera era un personaje típico de la vida ciudadana del Chile de principios de siglo XX. René Louvel recuerda a la boletera como una mujer que "en los fríos inviernos llevaba en un indumentaria sendos sombreros de hule, los que en verano eran reemplazados por "canotiers" de paja de incierto color a fuerza de servir por años a sus dueñas". Fotografía extraída del recomendable flickr "Santiago Nostálgico".


El tranvía en calle Comercio contaba con una doble línea para los recorridos de ida y vuelta. Maipú contaba con sólo una línea con bahías como lo era Comercio en un principio, de esta forma circulaban los carros en ambos sentidos.
La otra ruta, muy popular y existente desde los tiempos de los carros de sangre era la que llegaba hasta Pedro de Valdivia, barrio acaudalado que por ese entonces se llamaba “Agua de las Niñas”. En el punto final del recorrido estaba la tornamesa, similar a la que se mostraba previamente en Puchacay. El recorrido más extenso era el que conectaba con Talcahuano, este recorrido tenía su punto de partida en la Catedral, salían a cada hora, desde ese punto en Caupolicán, doblaban a Freire, para luego doblar en Rengo, recorrían Rengo hasta Ejército, punto en el cual hacían el giro hacia el “Camino de los Carros”, nombre que hasta el día de hoy utilizan algunos penquistas. Este camino es la actual vía que conecta un parque industrial y de galpones entre Ejército y Laguna Redonda, desde ahí el tranvía seguía orillando la Laguna Redonda, la cual estaba rodeada por los campos de golf de la colonia británica además de numerosos fundos y quintas que proveían de materias primas a la ciudad, hasta Puente Perales para luego terminar en Talcahuano.
El regreso era el mismo recorrido, con la diferencia que seguía por Rengo hasta O’higgins y de O’Higgins hasta Caupolicán para terminar en la Plaza Independencia frente a la Catedral. Parte de esta línea aún existe, y se asoma en Rengo entre Barros Arana y O’higgins, además existe un pequeño esbozo en Rengo al llegar a Las Heras.






Tranvía estacionado en tornamesa en la ribera del río en el sector Agua de las Niñas. Colección Museo Histórico Nacional.


Estado actual de lo que era la Plazuela Agua de las Niñas, no hay tornamesa ni plaza, sólo queda el monolito construído en la década de 1930. La tradición cuenta que cerca de allí, existía una vertiente donde las niñas recién llegadas a la ciudad, provenientes de zonas rurales, se lavaban los pies para estar presentables y hermosas en la espléndida ciudad de Concepción.
Vista de Caupolicán en 1937, la calle estaba recién pavimentada y se aprecia la línea del tranvía que iba a Talcahuano. Además la imagen nos muestra ciertos cambios en la fisonomía de la ciudad que se veía invadida por edificios art déco y de líneas más modernas. Fotografía publicada en la revista "Urbanismo y Arquitectura", n° 7. Santiago, 1937. Agradecimientos a Osvaldo Cáceres.
Esquina de Caupolicán con Freire en 1950. Además de exhibir el flamante Mercado de Weiner y Muller, se ven los rieles del antiguo tranvía que doblaba en Freire a Talcahuano. Fotografía publicada en el Libro de Oro de Concepción, 1950.

Los carros se caracterizaban por ser diferenciados por clases. Los de primera clase eran de asientos de mimbre con resortes además de contar con frenos de aire, los de segunda en cambio eran de madera, algo más toscos e incómodos pero funcionales al fin y al cabo.



Estado actual de lo que queda de los rieles del tramo de retorno de Talcahuano. Rengo al llegar a O'Higgins.

En 1938 surgen las primeras ideas para mejorar el transporte público en la ciudad de Concepción. Se propone la compra de microbuses alemanes para el servicio Concepción – Talcahuano, lo cual luego de muchas discusiones, pros y contras, se efectúa y el domingo 13 de noviembre de 1938, un microbús Krupp realiza un paseo de prueba en el Cerro Caracol, el cual concluye en el Mirador Alemán. El paseo fue un éxito, además de mostrar la eficiencia del microbús, se veía al vehículo como un elemento del futuro. Tras pasar la prueba, se comienzan las negociaciones para optar a la concesión de góndolas en el tramo Concepción – Talcahuano. Con posterioridad al terremoto de 1939, se masifica el uso de microbuses y el resto es historia que puede ver en el sitio amigo de www.concebus.cl
Microbús Krupp en el paseo de prueba en Cerro Caracol. Al fondo podemos ver el Mirador Alemán con su nivel superior que cayó en el terremoto de 1939.


El terremoto del 24 de enero de 1939 destruye gran parte de la ciudad, el tendido eléctrico se cae y al cabo de unos meses se restituye el servicio y con ello también el servicio de tranvías que era una necesidad urgente en la ciudad. Lamentablemente el 21 de noviembre de 1941, una huelga de los trabajadores de los tranvías genera un déficit tal que se decide cerrar la empresa, muchos pensaron que sería momentáneo pero al final fue definitivo. Con la llegada de los microbuses y el servicio de taxis que ya funcionaban en Concepción, el fin de los tranvías pasó sin pena ni gloria. Mudos testigos de aquella época son los rieles, cada vez quedan menos, por las políticas de repavimentación que no consideran estos viejos rieles de acero como un elemento a integrar y un elemento que daría cierto atractivo a la ciudad, es más fácil sacarlo y botarlo en vertederos como escombro, como ocurrió hace unos días en Barros Arana con la repavimentación a causa de la construcción del Mall del Centro… de los carros nada quedó, los de Concepción se llevaron a Santiago, y ahí habrán terminado en alguna fundición o en alguna desarmaduría. Se han iniciado exitosas campañas para recuperar carros, si desea más información de lo que ocurre en Santiago, visite: http://www.institutoferroviario.cl/el-tranvia/
 

No haré referencia a las actuales ideas de reestablecer el servicio de tranvías en Concepción porque nada tienen que ver con el antiguo tranvía y es una propuesta discutida desde un punto de vista vial y urbanísitico. Da para otro artículo.


Santiago en 1941, la fotografía nos muestra el servicio de tranvías que se mantendría por casi una década más en la capital. Fotografía del Life Magazine, de Hart Preston. Extraída del flickr Santiago Nostálgico.


La situación de los antiguos rieles es de una inminente desaparición, este artículo fue escrito el año 2012 y en ese momento no se tenía conocimiento de que en un fragmento del Paseo Peatonal Alonso de Ercilla y Zúñiga, específicamente el encontrado entre las calles Colo Colo y Castellón, se encuentran aún los rieles de una de las líneas de tranvía que circuló por calle Barros Arana. Todo esto salió a la luz con las labores de renovación del paseo y en estos momentos, (septiembre 2014), se encuentran a vista de todos. Este es el momento ideal para hacer un llamado a la Ilustre Municipalidad de Concepción para poner en valor estos rieles, todos los que hay en la ciudad, puesto que son un importante testimonio del pasado de la ciudad, son un importante elemento de nuestro patrimonio urbano y tienen todas las cualidades y argumentos para ser protegidos.

Rieles expuestos en Barros Arana

Cuando usted camine por Rengo o por el Paseo Peatonal y vea un riel asomado en la calle, no es que pasaban trenes a vapor por las calles de Concepción, piense que por ese riel pasó un tranvía y que por mucho tiempo, fue un importante medio de transporte que enorgulleció a nuestra urbe. No son “fierros viejos” que merecen ser vendidos por kilo, (como he escuchado por ahí), son parte de nuestra historia...

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS DE LUIS DARMENDRAIL SALVO (Excepciones marcadas) 
DATOS EXTRAÍDOS DE:


- Campos Harriet, Fernando; “Historia de Concepción (1550 – 1988)”, Editorial Universitaria, Santiago, 1989
- Louvel Bert, René; “Crónicas y Semblanzas de Concepción”, Editorial Universitaria, Concepción, 1995
- Varios autores; Artículos varios publicados Revista Urbanismo y Arquitectura, Santiago, 1937– Números 7
- The Tramway of Chile;
 http://www.tramz.com/cl/tto/08.html


3 comentarios:

  1. Que pena tener autoridades insensatas e ignorantes. Mientras en Europa y Grecia particularmente se invierten recursos para permanentemente restaurar las enormes estructuras patrimoniales.

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  2. Excelente trabajo. Lamentablemente su contenido nos debe entristecer. Coincido con lo que se platea más arriba, definitivamente, tenemos autoridades y un sistema de obras púbicas y privadas que es groseramente burdo. Medio en broma a veces pienso que si el coliseo romano estuviera en Chile, si es que no lo hubieran demolido, ya le habrían plantado un Mall en su interior,

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  3. Excelente articulo Luis, en Buenos Aires reconstruyeron los antiguos tranvias para hacer paseos turisticos. Con voluntad todo es posible

    https://www.youtube.com/watch?v=LrC1R3OVkq0

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